La rueca – primera versión

Mucho se temió después de lo que pasó aquella tarde, durante muchos años los reyes estuvieron persiguiendo tener descendencia,  cuando por fin lo lograron todo se torció el día del banquete para celebrar el nacimiento de su hija.

Por olvido, despiste o falta de ganas como suele pasar con la mayoría de las suegras, se despreocuparon de invitar a una de las trece hadas que vivían en el reino. Al finalizar el banquete cada una de las hadas regaló un don a la princesa: virtud, belleza, riqueza… Cuando sólo quedaba una por conceder su virtud, apareció de malos modos como no podía ser de otra manera el hada que se dejó de lado. Llena de furia deseó que la princesa se pinchara con el huso de una rueca al cumplir quince años y muriera.

Después de lanzar su maldición aprovechó para llenarse el buche llena de ansia y bebió hasta hartase de las sobras, se conoce que la travesía hasta palacio fue larga y repuso fuerzas para la vuelta. Mientras los asistentes quedaron aterrorizados, comía como un animal. Utilizaba las manos y abarcaba todo alimento que tuviera a la vista sin importar el orden, se limpiaba cuando se acordaba en su falda y mientras bebía y eructaba soltaba alguna carcajada malévola. Cuando se sació se fue, eso sí volvió a repetir la maldición no quería que su “picnic” hubiera distraído a los asistentes del enfado que tenía. Quedaba un hada por formular su deseo, como no podía revertir la maldición deseo que la princesa cayera en un profundo sueño durante cien años en vez de morir.

Pasaron los años y todas las ruecas fueron destruidas, cuando la princesa cumplió quince años una gran fiesta se celebró. Se invitó a todo el pueblo y el alcohol y otras substancias prohibidas corrieron con desenfreno, estaba siendo una fiesta de órdago para celebrar la mayoría de edad de la princesa, en aquella época con quince años se consideraba que ya se tenía uso de razón. A todo esto fue la princesa a sus aposentos a “retocarse” la nariz y encontró a una vieja con una rueca, se acercó a ella llena de curiosidad y se pinchó con el huso.

Al día siguiente todo el mundo estaba dormido, cada uno donde pudo: en el suelo, mesas, sillas… Aquel día un joven príncipe se dirigió al palacio, tenía asuntos que tratar con el rey, pero no se esperaba encontrar a todo el mundo dormido, se dirigió al dormitorio de la princesa y le dio un beso. La muchacha abrió los ojos y se asustó.

—¿Se puede saber qué haces besándome? —dijo la princesa.

—Pensé que así rompería la maldición —contestó el joven.

—Pero que maldición, ni que tonterías, me has besado como un acosador.

—Era por la maldición, lo del hada y tu muerte y la rueca.

—Madre mía, pero si eso ya se arregló, se habló con el hada y todo pasó por buscarle un marido para que dejara de estar amargada.

—Pero, todos estabais durmiendo.

—¿Tú has visto la hora a la que has venido? Son las ocho de la mañana ayer la liamos parda y nos fuimos a dormir a las mil, es normal que la gente esté durmiendo.

—¿Y lo de la rueca? Veo que te has pinchado.

—Normal, estaba borracha y al hada le dio por querer enseñarme a tejer, una mala idea sin duda. Le dije que sí al no haber visto una rueca en mi vida y para no hacerle un feo.

Con todo aclarado el muchacho se fue y decidió volver otro día para ver al rey.

 

 

 

 

 

 

 

Anuncios

Etiquetas: , , , , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: