Arcadia – fragmento

Sigo corrigiendo y corrigiendo, problemas de foco, problemas con la prosa, problemas… Aquí un pedacito de Arcadia:

En casa de María las cosas seguían empeorando, padre e hija apenas se hablaban y su madre estaba de los nervios al ver que no podía arreglar las cosas. Su padre le prohibió ver a Eva, así que su casa se convirtió en su nueva guarida donde estar a salvo y aislarse. María sólo comprendía su existencia con Eva y sí su padre era  su enemigo estaba dispuesta a hacerle frente. El vacío que sentía sólo lo llenaba Eva, y ésta al ver que María sufría un infierno personal, arrastraba con ella parte de la condena. María tenía claro que la única salvación posible era escaparse juntas a algún lado, pero Eva se mostraba insegura con esa decisión. Tenían que pensar en soluciones y de forma rápida, pese al carácter luchador y fuerte personalidad de María, toda esta batalla estaba haciendo mella en ella. Sobre todo la lucha con su padre.

Un día al llegar a casa María encontró a su madre llorando… Quedó impactada y trató de hablar con ella, pero no obtuvo respuesta. Compungida se dirigió a su habitación. Optó esperar que su madre se calmara, y luego volvería al comedor para saber que le estaba pasando.

Cuando llegó a su habitación encontró su cuarto lleno de cajas, todas sus pertenencias habían desaparecido de los muebles y su habitación parecía un pequeño almacén. No conseguía entender que sucedía, ¿se iban a mudar de casa? ¿Se iban a vivir fuera? Justo cuando estaba reaccionando apareció su padre.

—María, tenemos que hablar.

—¿Qué está pasando papá? Esto no me gusta nada.

—Tengo que velar por tu educación y tu bienestar. En el instituto el ambiente está enrarecido, y con los profesores sucede lo mismo. Tú misma te puedes dar cuenta, no quiero que tu educación se vea comprometida ni tu integridad.

—Enrarecido dices, ¡pero si has sido tú el que ha creado este ambiente malsano!

—No digas tonterías, yo sólo quiero lo mejor para ti, hemos decidido que seguirás tus estudios en Dublín. Ya tenemos un instituto  en el que nos han aceptado la solicitud de matriculación. No hay mucho tiempo, marcharás lo más rápido que se pueda para integrarte lo más rápidamente posible.

—¿Pero qué estás diciendo? Tú sólo quieres apartarme de Eva y destruir nuestro amor.

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