Escapismo

Vamos con otro fragmento de otro relato, a ver que tal este:

Recién sentados en la mesa del bar decidieron llamar a la camarera para pedir sus bebidas. Era un sábado por la noche, hacía un par de días que no quedaban y los últimos eventos habían hecho que surgieran tensiones entre ellos.

El bar era de pequeñas dimensiones, al igual que las mesas. Todo iba en concordancia al tamaño del local, aprovechando el poco espacio que tenían de la mejor manera. No era el bar preferido del barrio de Gràcia de Pau sin embargo, y después de deambular durante un rato por la calle junto a Raquel, decidieron entrar al primer bar que encontraron. El frío de Enero imponía su dominio en la oscura noche, seguir caminando de forma errática y sin destino no se postulaba como una opción plausible. De modo que buscaron refugio y calor.

Dentro del bar el ambiente era bastante relajado, la mayoría de clientes eran parejas que hablaban distendidamente arropados por la media luz del garito. Se sentaron en la primera mesa vacía que vieron y meticulosamente se despojaron de sus chaquetas y demás ornamentos invernales para ponerse cómodos. Ella ordenó un mojito mientras él se decantó por la clásica opción de una cerveza.

—Bueno, ¿Cómo va el trabajo? ¿Alguna novedad? —preguntó Raquel de forma airada mientras clavaba sus ojos negros en los de Pau.

—No, en principio todo bien, mucha faena, hemos conseguido un par de clientes nuevos y tengo que diseñar bastantes cosas. Pero consigo hacer mi horario y no hacer mil horas.

—Ya, con lo que no has estado tan ocupado para no llamarme ni enviarme ningún mensaje, ¿no?

—Bueno a ver… estoy liado con el piso, ya sabes me acabo de mudar y lo estaba dejando a mi gusto. Ahora que por fin voy a vivir sólo me apetece dejar las cosas a mi gusto, y lleva tiempo.

—Ya veo, directamente ni has pensado en mí, por lo que veo —, Pau contuvo la respiración durante unos segundos, miró de decir algo pero, justamente en ese momento la camarera les trajo las bebidas que habían ordenado—. Pues yo sí que pienso en ti, y me preocupo, si no fuera por mí ni siquiera habríamos quedado hoy, ¿verdad?

—A ver, te iba a llamar, pero te anticipaste. Puede que las cosas estén un poco tensas entre nosotros, noto como que me estás atacando.

—¿A ti que te parece? Después de lo que me hiciste, yo no lo veo normal…

—Mejor miramos de calmarnos un poco —Pau aparto las bebidas de la mesa y cogió firmemente las manos de Raquel—, las cosas han cambiado un poco, ya lo sabes.

—Ya, y eso es lo que me da más rabia de todo. Estábamos muy bien y las cosas funcionaban entre nosotros pero luego… Cambiaste, o te pasó algo y desde entonces ya no es lo mismo.

Mientras Raquel seguía relatando lo bien que se lo habían pasado juntos y la conexión que habían llegado a tener, Pau le soltó las manos y bebió un par de tragos de su cerveza. Raquel con mirada encendida por la pasión y con gestos tensos debido a su nerviosismo seguía explicándose, mientras Pau miraba furtivamente al resto de las parejas, todas parecían estar enamoradas, posteriormente se fijó en las chicas y luego las comparó con Raquel. Todas eran más guapas que ella, desde hacía tiempo que su radar se había activado y estaba ansioso cual cazador en busca de su próxima presa. Ya fueran las chicas de aquel bar o con las que se cruzaba por la calle, pero no paraba de anhelar estar con otras chicas que no fueran Raquel.

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